Esqueletos
Las cosas siempre dependen de quien las vive y de cómo las vive. No cabe duda que cuando algo pasa los recuerdos vuelven a la memoria pero ves que no todo el mundo ha vivido las mismas situaciones de la misma manera.
No existe familia que se precie de serlo que no tenga algún esqueleto guardado en el armario. En el caso de mi familia hay tantos que hace falta un gran armario para guardarlos y como en la historia de la caja de Pandora siempre hay alguien que no puede resistirse a abrir la puerta que debería haber permanecido cerrada.
Dicen que la vida se trata de eso de puertas que se abren cuando otras se cierran, que terminan un ciclo para empezar uno nuevo y también puertas que esconden secretos, nuevos esqueletos, umbrales que tal vez nos arrepintamos de haber traspasado.
Hay puertas que una vez abiertas no se pueden cerrar por más que queramos, es como cuando se desborda una presa aunque queramos contener el agua ya no podemos, igual que los esqueletos en el armario.
Una vez que despertamos a ciertos fantasmas ya no es posible cerrarles la puerta y mi vida está poblada de ellos.
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